En bici hasta Mapo y cambio de puños Ergon en mi Brompton
Ciclismo · Publicado 19/11/2022 ·

Pido perdón ya desde el principio… jajaja

Por la noche he quedado para cenar con un amigo, así que me toca llegar hasta Mapo en bici.
Hacía muchísimo que no la cogía, así que no consigo coger nada de velocidad.
Y encima es una bici que lleva dinamo de buje, así que pesa todavía más… bueno, no es que pese, es que el motor se me ha quedado sin estrenar otra vez.

Paro un momento a descansar en la tienda de conveniencia que hay en el extremo norte del puente Haengju.

Salí de casa sin botella de agua, así que me he bebido un Pocari de un tirón.
Qué fresquito, no falla.

Pedaleando con ganas, por fin llego a Mapo.
¡He tardado nada menos que una hora y media! Me ha costado lo suyo, buah.

Por mucho que lo vea, el río Han nunca decepciona. No sabéis lo afortunados que somos de tener un río así en nuestro país. ^^

Aquí tenéis el combo de dinamo de buje y Edelux.
Ganas libertad para cargar, pero pierdes en resistencia a la rodadura.
Esa resistencia se nota más de lo que uno cree, así que es algo a sopesar bien.
Termino de cenar y ya estoy de vuelta a casa. He llegado al “túnel de conejo”.
Este pasaje que atraviesa la autovía Jayu-ro estaba en obras a fecha de noviembre de 2022, pero se podía usar igualmente. Os lo dejo apuntado por si os sirve.

Una foto en plan favorecedor, jeje~~

Aquí está el túnel en obras. Están retirando los raíles que se usaban para subir y bajar la bici empujándola.
Hay un montón de ruedas de bici caras circulando por aquí, y la verdad es que mucha más gente prefiere bajar la bici a mano antes que apoyarla en esos raíles.
Casi mejor que los quiten del todo, la verdad.

Dicen que las obras terminan el 24 de noviembre, así que ya volveré a publicar algo después de esa fecha.


Cuando bajas, la sensación es esta.
Para quitarle un poco de aspereza al túnel, han pintado un mural en las paredes.

Y aun después de pasar ese túnel todavía me queda un buen trecho hasta casa.
Toca seguir adelante sin pensar en nada.

Ya en casa, me puse a darle vueltas a una cosa.
Es más tarde de lo que pensaba, pero me apetece cambiar los puños… Es que esos puños feos y sosos no los aguantaba.
Si lo has decidido, hay que hacerlo. Solo moviéndote sacas resultados.

Ese tornillito Allen es el del puño. Lo suelto sin contemplaciones.

Son unos puños Ergon. Junto con los Brooks, son de los más usados.
Dependerá de cada uno, pero permiten adoptar dos posiciones distintas.

Aquí se ve con el tapón de remate quitado.

Hay que apretarlo a 5 Nm (yo lo apreté a ojo, con la fuerza de la mano, jeje).

Este es el tapón de remate. Tiene una orientación y basta con encajarlo siguiéndola.

Quité los puños de serie.
Ya no hay vuelta atrás, jejeje.

Por si acaso, he decidido guardarlos.

Para soltar ese tornillito Allen no tenía llave hexagonal, y dándole vueltas me acordé de un juego de destornilladores pequeños.
Es un juego de destornilladores Wiha; creo que lo compré hace ya unos cuatro o cinco años.

Probé con la punta de estrella y giró bien, así que lo solté sin problema.

Primero probé a meter el puño. Recordé que había leído en algún sitio que, con el manillar tipo M, hay que recortar el puño o reubicar la maneta de freno. Así que solté la maneta de freno (cosa que no debería haber hecho).

Empujé la maneta de freno hacia dentro del todo y volví a probar a meter el puño. Aun así, le falta recorrido para entrar lo suficiente. Los puños Ergon se fijan por el extremo de fuera. Los puños de serie de la Brompton se fijan por el extremo de dentro. Por eso seguía sin entrar bien.

Así que decidí pasar por quirófano, jajaja.
A cortar…

Hoy el que se ha currado la faena ha sido don Serrucho.
Me vino a la cabeza esa escena de la película “Insiders”: “Corta por aquí… no, no… ahí no, corta por aquí…”.

Venga… entra el cuchillo, jeje.
Ahora sí que ya no hay marcha atrás.
Cortando me di cuenta: por dentro es plástico y por fuera, goma.

Corté más o menos la mitad. Se dejó cortar mejor de lo que esperaba.

Quedó hecho un desastre. Pensé en rematarlo un poco con el mechero, pero…
como total es la parte que queda metida hacia dentro, decidí dejarlo así, solo repasado con una toallita húmeda.

Venga, ahora toca cortar el segundo puño.

¿Qué tal? Le corté unos 2 centímetros.
Ahora que escribo esto, pienso que igual me habría venido bien cortar unos 2,5 cm.

Primero lo pruebo a meter.

El tubo metálico del manillar asoma bien hasta el final. Así es como se puede apretar con buena fuerza.

En el otro lado hice exactamente lo mismo.

Moviendo la maneta de freno —que ni hacía falta tocar— le hice un arañazo al manillar. Buah.
Eso me lo llevo conmigo de por vida.

¿Qué tal la postura?…
Ahora que lo pienso, lo había montado totalmente al revés. La parte que sube como una oreja la volví a girar hacia delante.
No falla: hay que salir a rodar para dar con la postura correcta de verdad.

Para transportar el MacBook de 16 pulgadas dentro de la bolsa roll-top de la Brompton, recorté un trozo de material amortiguador y se lo metí, a ver si absorbía algo los golpes.
Lo ideal sería que el suelo fuera liso para que el impacto fuera menor, pero por la propia naturaleza de la bici no hay forma de evitar las baldosas de la acera, así que al menos haciendo esto me quedaba un poco más tranquilo.
Y por favor, contratad el AppleCare+, ^^ que los accidentes llegan sin avisar.
Tras cambiar los puños, salí a rodar más o menos una hora.
El trozo de unos 2 cm que recorté no supone ningún problema para el uso real.
Las dos posiciones que ofrecen estos puños están genial. El hormigueo en los brazos también ha mejorado un montón.
Estuve dudando entre estos y los puños Brooks, pero los Ergon resultaron de sobra cómodos.
Si hay alguien dándole vueltas a qué puños poner, ojalá esto le sirva de ayuda.
Gracias.
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Contacto: bumseok.view [at] gmail [dot] com
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