Botiquín básico de montaña: imprescindibles para el senderismo
Diario · Publicado 10/1/2023 ·

Os presento mi botiquín básico de montaña.
El senderismo es un deporte que se practica al aire libre durante muchas horas y, a veces, en lugares bastante remotos. Por eso, conviene estar preparado hasta cierto punto para situaciones de emergencia.

De izquierda a derecha: analgésico (Tylenol), digestivo (Ajinpam), bálsamo líquido (tipo “tiger balm”), parches analgésicos en pomada, tiritas y parches analgésicos adhesivos. Todo eso junto no pesa más de 200 o 300 gramos. Tanto si hago una travesía de un parque nacional como si subo al monte que tengo detrás de casa, siempre lo llevo en la mochila. Ese kit base no cambia: solo le voy añadiendo cosas.

Analgésico
No creo que exista un analgésico “de montaña” que entre mejor o haga más efecto que otro, así que yo simplemente uso el Tylenol como mi analgésico para el senderismo. Si me empieza a doler la cabeza, si noto algo de molestia en la zona lumbar o si simplemente tengo esa sensación rara de “no sé muy bien qué me pasa”, me tomo uno sin pensarlo. Cuando la cosa aprieta lo tomo cada dos horas, pero normalmente pongo una alarma cada cuatro horas. En esa foto, de hecho, ya me había tomado una pastilla. Estaba a punto de bajar del monte Nogo cuando noté ese dolorcillo en la punta de la nariz que para mí es el aviso de que va a venir una jaqueca. Me tomé una y recuerdo que llegué sin problemas hasta el templo Heungguksa.

Digestivo
Este es uno de los últimos que he añadido al botiquín. A mí casi nunca me pasa, pero desde que un par de veces vi a gente que iba conmigo sentirse pesada por una mala digestión o incluso vomitar, llevo siempre un digestivo. Y es que cuando no haces bien la digestión, notas cómo tu cuerpo rinde a menos de la mitad. En una caminata larga necesitas ir reponiendo energía comiendo de forma constante, así que si el estómago no cumple su función, la cosa se pone fea de verdad.

Tiritas (apósitos, esparadrapo)
Estas las uso más a menudo de lo que parece. Es muy fácil arañarse con ramas duras y resistentes como las de las azaleas. Y luego esa heridita de nada te está molestando todo el día, hasta que terminas la ruta. De tanto estar pendiente de ella, hasta puedes dar un mal paso. En cambio, te pones una de esas tiritas pequeñas y, curiosamente, dejas de pensar en ello y caminas con paso más… ¿seguro?

Parches (parches en forma de moneda)
A mí, de vez en cuando, me dan dolores de articulaciones y de ligamentos. Y cada vez tenía que subirme el pantalón, recortar con tijeras un parche enorme, pegarlo y luego encima pegar otra tira para sujetarlo… Eso, al aire libre, es realmente complicado. Los parches tipo moneda son cómodos y se adhieren de maravilla. Ya hay marcas nacionales que los fabrican. Yo, la verdad, uso los de siempre que compro en el mercado de Gwangjang. Me pongo dos en la zona del tobillo y, al caminar, no sé por qué, me siento como nuevo. En realidad, caminar aguantando el dolor es algo que no se debería hacer, pero el problema es que los dolores que aparecen sobre la marcha no te permiten salir de allí de inmediato, y si sigues caminando soportándolos, esa excursión que se supone que es por placer acaba convirtiéndose en un suplicio. Si dudas, no pasa nada por pegártelo y pensarlo después. Yo se los reparto a mis compañeros a menudo.

Parches (bálsamo líquido)
A este no hay quien no lo conozca. Lo primero, hay que aplicarlo sí o sí en las picaduras de mosquito; y también, si te tuerces la muñeca o algo así, va bien ponértelo como primeros auxilios y luego, por ejemplo, cubrirlo con un parche. Lleva una parte de analgésico, así que, sea verano o invierno, siempre lo incluyo.

Manta de supervivencia
La he fotografiado a propósito junto al bálsamo líquido. Es pequeña y ligera. Esa especie de lámina tipo papel de aluminio que llaman manta de supervivencia (o “manta térmica”) es algo que ojalá nunca tengas que usar, pero que se utiliza en caso de quedarte atrapado o perdido. Llevo siempre un par de ellas. Como tiene aspecto de papel de plata, es un material que se ve muy bien, así que si te quedas aislado resulta más fácil que otros excursionistas te localicen, y también ayuda a que te encuentren cuando llamas a emergencias. La razón de llevar dos es que, si os perdéis tres o cuatro personas juntas, con esas dos os podéis sentar en círculo, sujetarlas entre todos y cubriros: dan tamaño de sobra.
Como además ayudan a conservar el calor corporal de todos a la vez, esa manta de supervivencia tan fina y ligera aumenta muchísimo las probabilidades de sobrevivir.


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Medicación de emergencia imprescindible y la manta
Es poco peso, pero entiendo que quienes practican trail running o quienes salen ligeros al estilo BPL quieran recortar hasta esos 100 gramos. Aun así, en una salida agradable, en esa excursión que haces por puro placer, llegan momentos en los que esos pequeños objetos de nada se convierten en una gran ayuda. Cada uno conoce bien los puntos débiles de su propio cuerpo. Pues nada: id a la farmacia, comprad de una vez los imprescindibles que se ajusten a ello, metedlos en una bolsa con cierre zip y llevadlos en la mochila cuando salgáis al monte.
Gracias.
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Contacto: bumseok.view [at] gmail [dot] com
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