Accidente en la nieve de Namsan: el día que dejé los coches caros
Diario · Publicado 5/2/2024 ·
Era uno de esos días de nieve interminable. En Seúl y Gyeonggi —toda el área metropolitana— habían dictado un aviso especial por nevada intensa, o como se llame, y desde la madrugada caía nieve a montones.
Ese día me tocaba ir con la Sienna, que es de tracción delantera, a un hotel del monte Namsan, en Seúl. Por supuesto, conduje con muchísimo cuidado y tiré sobre todo de avenidas grandes.
El camino para subir a Namsan pasaba por un túnel, y nada más salir, en la cuestecita que arranca al girar a la derecha, había también un montón de nieve acumulada. Resbalaba bastante, así que hice ese giro a menos de 20 km/h y a duras penas conseguí subir. Dejé a mis acompañantes, di la vuelta para bajar y estaba esperando para girar a la izquierda.


Estaba nevando de verdad muchísimo… Y mientras yo esperaba para girar, un SUV de tracción total que venía patinando sobre la nieve se me llevó por delante. El golpe fue considerable y el parachoques salió volando. Por mucho cloruro de calcio que eches, contra un coche que no logra frenar en una bajada no hay absolutamente nada que hacer.

Estuve cuatro días ingresado en el hospital, con dolor en la zona del pecho. El coche, aunque lo arreglaras, me había dejado tan mal sabor que ya ni me apetecía conducirlo, y su precio de segunda mano se desplomó todavía más. Sin moverme, sentadito, me comí una pérdida de al menos 20 millones de wones, y encima era un coste de reparación que ni siquiera entraba en el tramo cubierto por la depreciación por accidente. En fin, un accidente siempre es pérdida, sí o sí. Me di cuenta de que el placer que dan las cosas materiales, la felicidad que da un objeto, sabe igual que un cigarrillo. Mientras lo fumas, bien… pero luego ese olor amargo a tabaco, las marcas que te deja en el cuerpo y las caras de la gente de alrededor que no lo recibe nada bien… Si hay pérdidas, también debería haber alguna ganancia, y por suerte así fue. Apareció la excusa y la oportunidad para arrancar por fin hacia ese minimalismo y esa vida ligera que llevaba tanto tiempo ansiando. Empecé a poner orden a mi alrededor.

Ahora me he comprado un coche de segunda mano viejo, de esos que aunque alguien te lo embista no te dolería (la verdad es que le tengo cariño).

Le cambié las llantas y neumáticos que no le pegaban nada…

Como mucho, las averías son botones que se sueltan o se pelan… es un cacharro viejo, a la antigua usanza, así que me limito a cambiar consumibles con ganas.

El camber sigue siendo apabullante…

La guerra contra los ruidos raros no termina nunca.

Probé a cambiar también esto y aquello, piezas de la estructura…

Y los soportes (mounts) también.

Ahora estoy deshaciéndome de cosas que ya no necesito, pero cuya función me daba curiosidad.

Al final, lo único que queda es mi cuerpo, mi mente y mi familia. La felicidad que dan los objetos es demasiado breve, y por mucho que me empeñe en cuidarlos, basta un instante para que su valor desaparezca por causas de fuerza mayor; y el sentido se esfuma en un segundo, como el humo que exhalas. Quizá voy un poco tarde para darme cuenta de qué es lo más importante… pero la vida todavía es larga.

Esa hilera de deportivos con su precioso trasero y un sonido de escape capaz de partirte los oídos: nada de eso podrás siquiera contemplarlo si no tienes salud.
He pulsado el botón de pausa sobre todas las direcciones que le tenía marcadas a mi vida, y ahora estoy revisando una a una si de verdad son el camino que necesito.
Ojalá llegue pronto el día en que pueda escribir entradas dando información de entrenamiento sano.
Tras el alta, fui al gimnasio a hacer ejercicio, pero tenía dolores por todas partes. Después de un accidente de tráfico, creo que conviene descansar al menos dos semanas. En mi caso, hasta la tercera semana no pude entrenar, y a duras penas con la mitad del peso de antes. Entrenar aguantando el dolor puede que no ayude en nada, así que descansad y recuperaos bien antes de volver a hacer ejercicio.
Gracias.
Contacto: bumseok.view [at] gmail [dot] com