80 km en Brompton: ruta, marchas y reflexiones sobre el oficio
Equipo · Publicado 17/10/2022 ·

Ese día hice unos 80 kilómetros con la Brompton.

Si no hubiera tenido que trabajar en el curro a tiempo parcial, podría haber sacado unos 2 km más, pero tampoco es para tanto.


La comida de avituallamiento que llevé pensando que iba sobrada, al final no me sobró, pero sí me llegó justo.

Aquí estoy, descansando un rato en el área de descanso de Yeouido.
En cada área de descanso hay instaladas bolsas oficiales de basura, así que puedes tirar todos esos pequeños desechos que vas generando, y eso me encantó. Ojalá el coste de instalar y gestionar esas bolsas salga más barato que el de la limpieza.

Me pasé por ese sitio que está bajo tierra y que todos conocéis.
Le añadí un 21T.
La relación de marchas final me queda ahora en 11, 13, 18 y 21T.
La configuración es de dos marchas para subidas y dos para llano, y no tengo ningún problema con los cambios.

Por lo visto, los que se dedican a montar y ajustar Bromptons son todos parecidos.
Con un punto de… ya sabéis…
No va por mí, pero escuchando una conversación de al lado se me ocurrieron un par de cosas que quiero dejar por escrito.
Creo que quien presta un servicio, si es algo que el cliente quiere y que él puede ofrecer, debería hacerlo al margen de sus propios gustos. Eso es lo que para mí define a un verdadero profesional.
Pues bien, oí cómo alguien decía que no iba a hacer un trabajo porque no era de su gusto.
En el mundo Brompton conviven gustos y culturas muy diversas. De ahí salen resultados de lo más variado, y precisamente en eso está su encanto.
Si todos hicieran lo mismo —aligerar al máximo, ponerle cuero o tunearla en dorado—, ¿qué gracia tendría?
Probando esto y aquello es como cada uno va sacando su propio estilo, así que, ¿cómo se puede decir con tanta seguridad que el gusto que alguien ha ido cultivando a lo largo de su vida no es “la respuesta correcta”?
Como yendo de finos, ¿no? Pero al final los que dan el servicio viven de cobrar por ese servicio: es su oficio y son profesionales.
Que un cliente que no controla mucho haya conseguido la pieza por una vía rara y más cara que el precio de mercado… sobre eso, sobre su manera de gastar el dinero, no hay absolutamente nada que decir. A no ser que vayas a pagarlo tú por él.

El cielo se fue poniendo feo y, al final, al llegar a Ilsan, volví a casa pisando el barro de un buen chaparrón que acababa de caer.

Ese día encima perdí las gafas de protección.
Me las dejé en el área de descanso y me marché sin darme cuenta. Las había usado diez años, así que no es que las eche mucho de menos, pero da pena igualmente.
Diez años de montaña, de mar y de rutas en bici: les había cogido bastante cariño.
Que si nunca había cambiado un casete y no tenía la herramienta, que si tampoco había cambiado nunca los pedales y me faltaba la herramienta… siempre la misma historia.
Y otra vez me reafirmo en lo mismo: tengo que comprarme cuanto antes las herramientas de bici y empezar a montar y cambiar cosas a mi gusto mientras ruedo.
Si total, no es tan difícil. (Aunque, claro, lo digo desde la mirada de un novato…)
Contacto: bumseok.view [at] gmail [dot] com
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