Zapatillas de trail running: el calzado ligero de montaña
Correr · Publicado 22/12/2022 ·

Salvo en pleno invierno, como ahora, hay un montón de equipamiento que te permite disfrutar del senderismo y el trekking de forma cómoda.
Hoy os presento las zapatillas de trail running.
Las de abajo tienen la pinta de unas botas de montaña típicas. Son unas botas de montaña de gama media que tengo yo.
En esta entrada solo quiero que os fijéis en la forma. Ya las trataré en detalle más adelante.


Esas botas, en realidad, son botas para las cuatro estaciones.
Protegen el pie y el tobillo de maravilla cuando caminas por terrenos difíciles.
Y como la suela es gruesa, reducen bastante la fatiga que provoca pisar superficies en mal estado.
En invierno abrigan, y además no se calan con la nieve.
Pues bien, las zapatillas de trail running son justo lo contrario de estas botas de gama media: aplican sus características al revés.
Si lo miramos con rigor, en realidad están más cerca de unas zapatillas deportivas normales.
Y es que las zapatillas de trail running son básicamente unas zapatillas de running a las que se les ha subido muchísimo la resistencia.

Vistas de frente, son unas zapatillas deportivas de toda la vida. Pero la zona de la puntera (la toe cap) y la suela se ven más gruesas que en unas zapatillas normales.
Tienen un aspecto más todoterreno que unas de running.

La suela lleva la conocida adherencia Vibram, que usa mucha gente.
Garantiza cierta durabilidad y un buen agarre. Pero es bastante fina.

Este es el talón. Lleva un diseño que sobresale un poco más allá del talón del pie, de modo que separa el pie de las grietas de las rocas o de las ramas y lo protege.
El usuario tiene la sensación de que el talón de la zapatilla se le roza constantemente con las rocas, pero en realidad lo que hace es protegerlo.

De perfil se ven así. La suela tiene más grosor del que parece a simple vista.
Seguro que habéis oído eso de que, si sales a la montaña con zapatillas deportivas, te tuerces o te haces un esguince de tobillo.
Y no es ninguna mentira. Puede pasar, desde luego.
Hay que mirar bien dónde pisas. Pero, a cambio, si tienes los tobillos mínimamente reforzados, las zapatillas de trail running son un calzado de montaña excelente.
Ofrecen un peso ligerísimo y mucha movilidad.
Para moverse, cuanto más ligero, mejor. Tanto al levantar mucho el pie para trepar por una roca
como en terreno llano, donde puedes atacar el recorrido a buen ritmo, con paso ligero o incluso al trote.
Pesan alrededor de una cuarta o una quinta parte de lo que pesan unas botas de montaña. Eso es una ventaja enorme, de verdad.
Con un diseño bien ventilado, evacúan rápido el sudor del pie y reducen así el calor y la fatiga.
Todo esto las convierte en unas zapatillas de trail running con las que correrás aún mejor si te has reforzado los tobillos de antemano.
Pero la mayoría no tenemos los tobillos reforzados.
¿Significa eso que no podemos usarlas? Pues no: basta con ir mirando bien el suelo y avanzar con cuidado.
A base de salir, el tobillo se te acaba poniendo fuerte sin que te des cuenta.
Ni las rutas de montaña ni los senderos al aire libre están asfaltados.
Así que, en cierto modo, es lo más normal del mundo ir caminando atento al terreno.
Las tres estaciones que no son el invierno se puede hacer senderismo de lo más ligero con las zapatillas de trail running puestas, así que os animo a probarlo.
-Comprado con mi dinero, opinión sincera-
Contacto: bumseok.view [at] gmail [dot] com
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